Pro Lab - Nociones básicas de la gestión del color
Manual de gestión del color: Conceptos básicos de la gestión del color
La gestión del color es una tecnología que ayuda a resolver muchos de los problemas asociados a la reproducción del mismo color en distintos dispositivos, en aplicaciones distintas o en distintas plataformas.
La incorporación de la gestión del color al flujo de trabajo de su laboratorio le ayudará a solventar las diferencias de color que se producen al reproducir la misma imagen en distintos dispositivos, plataformas, aplicaciones, materiales o procesos. Añadir la gestión del color y adoptar el estándar del sector, ICC (International Color Consortium), al flujo de trabajo le ayudará a:
Comunicación del color
La comunicación de información de color entre distintas aplicaciones y dispositivos requiere un "lenguaje común" que todos los componentes del grupo de trabajo entiendan y puedan interpretar con precisión.
La mayoría de los archivos digitales expresan los colores mediante un valor RGB (rojo, verde y azul) o un valor CMYK (cian, magenta, amarillo y negro) para cada píxel. En una impresora estable y bien calibrada, los mismos números RGB (o CMYK) producirán siempre el mismo resultado. No obstante, en cuanto se intenta imprimir el mismo archivo en otro equipo, se obtienen colores distintos. Esto se debe a que los colores que produce cada dispositivo dependen de la mezcla exacta de tintas, papel y tecnología que se use. Los colores RGB y CMYK son “específicos del dispositivo”; es decir, para obtener copias impresas con el mismo aspecto (o al menos un aspecto similar) en varias impresoras, es necesario modificar los números RGB (o CMYK) usados para imprimir. Esto se puede hacer manualmente, cambiando el equilibrio de color de las imágenes en un programa de edición, o mediante el software del controlador de la impresora. O bien, se puede usar la gestión del color para cambiar los números específicos del dispositivo.
El hecho de que los valores RGB y CMYK sean específicos de cada dispositivo, los inhabilita para la comunicación de datos de color entre distintos dispositivos. Afortunadamente, la Comission Internationale de l'Eclairage (organización internacional responsable del desarrollo de estándares para sistemas de iluminación) lleva 70 años desarrollando métodos inequívocos para describir los colores. Entre estos estándares se encuentran los sistemas CIEXYZ y CIELab. Se trata de espacios de color no dependientes del dispositivo que los sistemas de gestión del color utilizan para intercambiar información sobre cómo deben mostrarse colores concretos.
Perfiles
La ICC ha definido un formato de archivo para enlazar datos de color específicos de dispositivos como escáneres, impresoras o monitores con datos de color en un "espacio de conexión de perfiles", o PCS (siglas del inglés Profile Connection Space). Este PCS se encuentra siempre en un espacio de color CIE (CIEXYZ o CIELab) no dependiente de dispositivos e inequívoco. Al usar una serie (normalmente dos) de perfiles de color ICC, es posible convertir un espacio de color específico de dispositivo (un escáner, por ejemplo) en otro distinto (una impresora, por ejemplo) mediante un PCS inequívoco no dependiente de dispositivos.
Espacios de color de distintos tamaños
Uno de los retos a los que se enfrentan los laboratorios a la hora de intentar reproducir color en dispositivos distintos es el problema que plantean los espacios de color. Si un dispositivo puede registrar o reproducir los colores muy saturados, se dice que tiene un espacio de color amplio. Las diapositivas, por ejemplo, lo tienen. Por el contrario, si un dispositivo no puede reproducir bien los colores saturados, se dice que tiene un espacio de color pequeño. Por ejemplo, los sistemas de impresión de los periódicos tienen un pequeño espacio de color. Si se desea imprimir una imagen proveniente de una diapositiva en color en un periódico, no será posible reproducir toda la gama de colores del original. Una de las funciones de un sistema de gestión del color es la de comprimir el espacio de colores de los archivos originales para que se ajusten al espacio de color de un dispositivo de salida.
La ICC indica tres métodos para hacer esto:
Las tres C de la gestión del color
Existen tres ingredientes básicos en el flujo de trabajo de gestión del color. Si falta cualquiera de ellos, el laboratorio no obtendrá los resultados esperados. Considérelos como "Las tres C de la gestión del color".
Calibración
La gestión del color sólo puede ser realmente efectiva si todos los componentes posibles del flujo de trabajo de las imágenes están calibrados. Es decir, si los dispositivos funcionan dentro de los niveles tolerados por el fabricante y se encuentran en una condición conocida y estable.
La calibración suele ser un proceso de dos etapas:
La frecuencia con la que se debe calibrar un dispositivo dependerá de los requisitos de calidad y de la velocidad con la que pierda la calibración.
Caracterización (o edición de perfiles)
Una vez calibrados los componentes individuales del flujo de trabajo, se encontrará en disposición de "caracterizarlos", o realizar perfiles de color ICC para ellos. Para poder hacerlo, necesitará acceso a dispositivos de medición (probablemente un espectrofotómetro y un colorímetro), así como un programa compatible de creación de perfiles ICC.
Conversión
Tras calibrar todo el equipo del laboratorio, tendrá que estudiar los elementos individuales del flujo de trabajo y asegurarse de que todos ellos estén configurados para utilizar los perfiles correctos y para realizar las conversiones de color adecuadas.
La gestión del color es una tecnología que ayuda a resolver muchos de los problemas asociados a la reproducción del mismo color en distintos dispositivos, en aplicaciones distintas o en distintas plataformas. La incorporación de la gestión del color al flujo de trabajo de su laboratorio le ayudará a solventar las diferencias de color que se producen al reproducir la misma imagen en distintos dispositivos, plataformas, aplicaciones, materiales o procesos. Añadir la gestión del color y adoptar el estándar del sector, ICC (International Color Consortium), al flujo de trabajo le ayudará a:
- Establecer un color uniforme y previsible en toda la cadena de reproducción del color. Como resultado, tendrá que repetir menos trabajos.
- Reducir los costes laborales y de material. En operaciones de imágenes a gran escala, el papel desperdiciado y el tiempo de producción perdido puede traducirse en miles de dólares o euros perdidos al año.
- Establecer procedimientos operativos estándares para la producción en color, lo que reducirá la desviación del color causada por el uso de distintas técnicas.
Comunicación del color
Perfiles
Espacios de color de distintos tamaños
Las tres C de la gestión del color
Comunicación del color
La comunicación de información de color entre distintas aplicaciones y dispositivos requiere un "lenguaje común" que todos los componentes del grupo de trabajo entiendan y puedan interpretar con precisión.
La mayoría de los archivos digitales expresan los colores mediante un valor RGB (rojo, verde y azul) o un valor CMYK (cian, magenta, amarillo y negro) para cada píxel. En una impresora estable y bien calibrada, los mismos números RGB (o CMYK) producirán siempre el mismo resultado. No obstante, en cuanto se intenta imprimir el mismo archivo en otro equipo, se obtienen colores distintos. Esto se debe a que los colores que produce cada dispositivo dependen de la mezcla exacta de tintas, papel y tecnología que se use. Los colores RGB y CMYK son “específicos del dispositivo”; es decir, para obtener copias impresas con el mismo aspecto (o al menos un aspecto similar) en varias impresoras, es necesario modificar los números RGB (o CMYK) usados para imprimir. Esto se puede hacer manualmente, cambiando el equilibrio de color de las imágenes en un programa de edición, o mediante el software del controlador de la impresora. O bien, se puede usar la gestión del color para cambiar los números específicos del dispositivo.
El hecho de que los valores RGB y CMYK sean específicos de cada dispositivo, los inhabilita para la comunicación de datos de color entre distintos dispositivos. Afortunadamente, la Comission Internationale de l'Eclairage (organización internacional responsable del desarrollo de estándares para sistemas de iluminación) lleva 70 años desarrollando métodos inequívocos para describir los colores. Entre estos estándares se encuentran los sistemas CIEXYZ y CIELab. Se trata de espacios de color no dependientes del dispositivo que los sistemas de gestión del color utilizan para intercambiar información sobre cómo deben mostrarse colores concretos.
Perfiles
La ICC ha definido un formato de archivo para enlazar datos de color específicos de dispositivos como escáneres, impresoras o monitores con datos de color en un "espacio de conexión de perfiles", o PCS (siglas del inglés Profile Connection Space). Este PCS se encuentra siempre en un espacio de color CIE (CIEXYZ o CIELab) no dependiente de dispositivos e inequívoco. Al usar una serie (normalmente dos) de perfiles de color ICC, es posible convertir un espacio de color específico de dispositivo (un escáner, por ejemplo) en otro distinto (una impresora, por ejemplo) mediante un PCS inequívoco no dependiente de dispositivos.
Espacios de color de distintos tamaños
Uno de los retos a los que se enfrentan los laboratorios a la hora de intentar reproducir color en dispositivos distintos es el problema que plantean los espacios de color. Si un dispositivo puede registrar o reproducir los colores muy saturados, se dice que tiene un espacio de color amplio. Las diapositivas, por ejemplo, lo tienen. Por el contrario, si un dispositivo no puede reproducir bien los colores saturados, se dice que tiene un espacio de color pequeño. Por ejemplo, los sistemas de impresión de los periódicos tienen un pequeño espacio de color. Si se desea imprimir una imagen proveniente de una diapositiva en color en un periódico, no será posible reproducir toda la gama de colores del original. Una de las funciones de un sistema de gestión del color es la de comprimir el espacio de colores de los archivos originales para que se ajusten al espacio de color de un dispositivo de salida.
La ICC indica tres métodos para hacer esto:
- Tratamiento perceptivo. Esta práctica mueve los colores más saturados de los archivos de origen dentro del espacio que permite el dispositivo de salida. Entonces mantiene una diferencia de saturación entre estos colores más saturados en los archivos de origen y otros colores menos saturados. El resultado es que las imágenes fotográficas tienen mejor aspecto, pero se puede sacrificar la exactitud de los colores.
- Tratamiento colorimétrico (absoluto y relativo). Al igual que el tratamiento perceptivo, esta práctica mueve los colores más saturados de los archivos de origen dentro de la gama que permite el dispositivo de salida. Otros colores menos saturados se imprimirán con tanta exactitud como sea posible. El resultado es que todos los colores de una tonalidad situados fuera de la gama se reproducen de forma idéntica. Este tipo de tratamiento es adecuado para la conversión de gamas de color de tamaños similares, en las que la máxima prioridad es la exactitud del color. La diferencia entre el tratamiento colorimétrico absoluto y el relativo consiste en que el primero intenta simular el punto blanco del espacio de color de origen. Un ejemplo típico del uso de esta práctica consiste en mostrar el color del papel al realizar pruebas de contactos en el entorno CMYK.
- Tratamiento de saturación. Esta práctica se utiliza con muy poca frecuencia. En teoría, se debería usar para maximizar la saturación del color al preparar gráficos empresariales (diagramas, gráficos, etc.).
Las tres C de la gestión del color
Existen tres ingredientes básicos en el flujo de trabajo de gestión del color. Si falta cualquiera de ellos, el laboratorio no obtendrá los resultados esperados. Considérelos como "Las tres C de la gestión del color".
Calibración
La gestión del color sólo puede ser realmente efectiva si todos los componentes posibles del flujo de trabajo de las imágenes están calibrados. Es decir, si los dispositivos funcionan dentro de los niveles tolerados por el fabricante y se encuentran en una condición conocida y estable.
La calibración suele ser un proceso de dos etapas:
- La evaluación o medición de las características del dispositivo con el que tratamos.
- A continuación, si es necesario, el ajuste del dispositivo para cambiar sus características y para que produzca los resultados necesarios.
La frecuencia con la que se debe calibrar un dispositivo dependerá de los requisitos de calidad y de la velocidad con la que pierda la calibración.
Caracterización (o edición de perfiles)
Una vez calibrados los componentes individuales del flujo de trabajo, se encontrará en disposición de "caracterizarlos", o realizar perfiles de color ICC para ellos. Para poder hacerlo, necesitará acceso a dispositivos de medición (probablemente un espectrofotómetro y un colorímetro), así como un programa compatible de creación de perfiles ICC.
Conversión
Tras calibrar todo el equipo del laboratorio, tendrá que estudiar los elementos individuales del flujo de trabajo y asegurarse de que todos ellos estén configurados para utilizar los perfiles correctos y para realizar las conversiones de color adecuadas.


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